Impacto económico de los accidentes y las enfermedades laborales




Los accidentes y las enfermedades laborales ocasionan daños y pérdidas. Existen varias metodologías para cuantificarlos, por esto se deben identificar las personas y colectivos que sufren los daños y sus consecuencias.

Los argumentos económicos en la prevención de riesgos laborales

¿Son efectivos los argumentos económicos para convencer, en el sentido preventivo?
¿Quién paga los costes económicos de los accidentes y enfermedades? 
¿De qué hablamos cuando decimos costes de los accidentes y las enfermedades causadas por el trabajo?

Para entender lo anterior, habrá que revisar estos dos aspectos:
Coste humano: El coste humano lo constituye el daño que sufren las personas directamente afectadas, como el que sufren sus allegados. Supone desde las lesiones físicas para el trabajador que lo sufre, que implican dolor, pérdida de trabajo, necesidad de atenciones médicas y/o rehabilitación, hasta, en determinados casos pérdida de autonomía personal, alteración de proyectos de vida, minusvalías, etc. Los allegados también sufren el coste de la pérdida de familiares por consecuencias fatales, cuando esto ocurre.
Coste económico: El coste económico está formado por todos los gastos y pérdidas materiales que el accidente ocasiona, para la persona y su familia, así como el coste del deterioro de materiales, equipos y pérdida de tiempo de trabajo para la empresa y sus compañías aseguradoras, costes para las arcas públicas, para la sociedad en general, etc.

El coste para las empresas. El coste de la prevención 
Para actuar contra los accidentes y las enfermedades hay que saber sus causas. Cuando las causas son equipos o instalaciones inadecuadas, entonces se imponen inversiones para su renovación. Éstas suelen ser costosas, pero también suelen ser ineludibles. Por ejemplo, ante una instalación eléctrica obsoleta, e inadecuada para la carga que soporta, no hay más remedio que renovarla. La paradoja es que lo que sucederá cuando se realice la inversión es que mejorarán los resultados económicos, debido a que dejarán de haber paradas productivas por corte de suministro debido a la sobrecarga. 
El anterior ejemplo, nos ilustra que los costes de la prevención no pueden separarse de los costes productivos. Es en este sentido que podemos decir que la mayor parte de los costes de la prevención han de ser consideradas inversiones productivas, y por lo tanto, inversiones rentables, y no sólo costes. Lo mismo puede decirse de cualquier mejora para la salud que implique una renovación tecnológica: es muy posible que gracias a la obligación de cumplir con la normativa de ruido, la empresa vea aumentada su productividad.

Costes de los accidentes
Cuánto dinero pierde la empresa al producirse accidentes o enfermedades. Aquí la idea "prevencionista" suele ser que cuanto más abultado le demostremos a la empresa que es su auténtico coste, más tendrá en cuenta la empresa la prevención. A estos efectos, el argumento es que se debe prestar atención al hecho de que además de los costes evidentes (también llamados visibles), hay toda una serie de costes ocultos ("invisibles") que la empresa asume aunque no lo sepa. Estos costes se deben al impacto de los accidentes y enfermedades sobre la actividad habitual de la empresa: disminuye la producción, o las ventas, empeoran los productos o los servicios que la empresa ofrece, entre otros. Lo anterior, significa dinero. Aquí la idea es que si la empresa realizara una contabilidad detallada de estos costes, llegaría a la conclusión de que debe prevenir.

Costes visibles: Son los costes evidentes. Todos aquellos que están en lista de los ocultos (más abajo), pero se contabilizan y pasan por definición a ser costes visibles.
Algunas empresas incluyen aquí costes fijos que la empresa tiene en concepto de prevención y seguridad. Entonces incluyen todos los costes de personal, como equipos especiales.
Costes invisibles ocultos: Hablaremos de costes ocultos solamente cuando estos costes se produzcan efectivamente, y cuando la empresa no los contabilice por separado, en una cuenta especial (en cuyo caso serían costes visibles). Estos son costes variables, es decir, que se producen únicamente como resultado de que efectivamente se haya producido un accidente o enfermedad profesional. (Aunque en un sentido podríamos incluir aquí cualquier enfermedad relacionada con el trabajo).


Si el tema de la calidad es rentable y ésta empieza con la satisfacción de los trabajadores, y depende en gran parte de hechos objetivos, como son la salud y la seguridad, entonces la empresa debe invertir en prevención.
Cuesten mucho o poco, las empresas tienen obligación de reducir sus índices: tiene que tener un plan de prevención, reducir los riesgos y mejorar los resultados preventivos.



Bibliografía:



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